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LA CIUDAD Y LAS CASAS

  Cajamarca, de esa salida de la casa de mi tía Blanquita, como decíamos en Cajamarca, que quedaba frente al Politécnico que era un colegio, pasamos a una grande que estaba en la esquina de la plaza de armas, junto a la catedral y ahí yo siempre loco-banda me moría de risa porque la banda de la municipalidad de Cajamarca no daba una nota bien. Era lo más desafinado que puede haber oído un niño de esa época. Y lo curioso es que salía la banda y paraba , terminaba uno la cuadra y paraban. Entonces se leía la ordenanza municipal y luego empezaba la marcha hasta unas cuadras más allá. Yo me acuerdo de eso. Los seguía marchando. La baja policía en Cajamarca, agosto del 43, eran mulas que tenían a ambos lados unos cajones grandazos y al medio una campana y entonces venían con su campana sonando y botabas tu basura a los cajones, así era. Yo he estado pensando, en Cajamarca no sacaban basura. Por lo menos las casas donde viviamos. Tendria unos veinte mil habitantes. Los tres barr...

"REGULAR"

  En Cajamarca yo llegué a un colegio de aplicación de la Escuela Normal Rural. Era una primaria que dirigían los hermanos de La Salle. Y ahí me fue muy mal porque como era colegio de aplicación, te calificaban toda la semana, y hasta ahora recuerdo las calificaciones: excelente // sobresaliente // bien // regular // mal // deficiente Resulta que yo llevaba regular. Yo estaba muy contento por ser regular, nunca he pretendido ser mejor ni peor; pero regular era con rojo, y mis hermanos mayores eran excelentes los dos. Pero mi madre tuvo la curiosidad de ir a ver por qué yo no era excelente, y se dio cuenta de un error que había cometido mi papá. Cuando llegamos mi papá nos matriculó, y a mí me matriculó en primer año de primaria. Y yo no sabía leer.  Y entonces yo era el único alumno que llegó a segundo semestre que no sabía leer. Entonces yo era “regular” nomás.

BANDA SERRANA

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  Foto Sessarego 1946 Cuando llegué a Cajamarca ya había cumplido siete años, en ese tiempo se decía que cuando habías cumplido siete años ya tenías uso de razón. Lo primero que me llamó la atención en Cajamarca fue una banda, un día que escuché una banda diferente.  Yo había llegado a la casa de mi tía Blanca Pastor Cueva, cerca a la plazuela de José Gálvez. Sonaba un poco destemplada; yo me acerqué a la esquina y subían hacia la iglesia de San Pedro, algo que nunca había visto. Los campesinos se vestían diferente de los citadinos, se vestían con su propia ropa, hecha por ellos. Venían con unos tambores que le llaman caja, unas flautas que llaman pincullos, unos carrizos que le llaman clarines. Esa era la música. Como no tiene nada de metal, todo es de madera, mates y cosas vegetales. No era la música que yo había oído en San Pedro, una música metálica. Pero me acuerdo que las muchachas -les llamaban pallas- eran hermosas chicas que bailaban detrás de los baila...

El juez y el arco

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  Mi papá fue un juez muy querido en la provincia, inclusive en un pueblo joven, la entrada y la salida son dos arcos, parecido al arco de entrada que tiene San Pedro. En esos arquitos similares, uno dice “al maestro David Sánchez Infante”; y el otro dice “al juez Antenor Guerra García”.  Fue un juez querido. Yo muchos años después le hice a mi papá una pregunta un poco atrevida. Le dije: papá, ¿cómo se te ocurrió formar un colegio? “ Si yo no formo el colegio tus hermanos se quedan en primaria”, como la mayoría de niños de la provincia de Pacasmayo, porque no había educación secundaria. Entonces las familias pudientes mandaban sus hijos a estudiar a Trujillo o Chiclayo,y los de mejores recursos económicos mandaban a sus hijos a Lima, “pero mi sueldo no me alcanzaba para mandarlos a ninguna parte, entonces hicimos un colegio”. Ahí nacimos en la provincia, en Pacasmayo, mi hermano Roger, Antenor, mi hermano Pancho, que es menor que yo. Nacimos en San Pedro. Sampedranos,...

En tren a Cajamarca

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  Además había el ferrocarril que funcionaba de Pacasmayo hasta Chilete; hacia Cajamarca llegábamos en automóvil.. Ese ferrocarril llegó antes más arriba, a Magdalena, pero un año lluvioso se llevó la parte que había entre Magdalena y Chilete, llegaba solamente a Chilete. Ahi hubo una barbaridad con los trenes, en los años 60 levantaron la via férrea, levantaron los puentes, vendieron todo. ­Me acuerdo cuando salimos de San Pedro nosotros fuimos al andén del tren y fue una despedida que parecía película mexicana, porque mi padre con sus amigos fundaron un colegio y entonces los alumnos del colegio fueron a despedir a mi papá, aparte de sus amigos. Subimos al tren para irnos a a Cajamarca, a Chilete. Se veían los arrozales desde el tren, y empezaron a cambiar; los montes dejaron de ser arenosos y empezaron a tener cactus. De eso me acuerdo.

El verano y un naufragio

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  Malecón de Pacasmayo. Foto R. Sessarego, 1946 Nos íbamos a pasar el verano en Pacasmayo, junto al mar; mi papá arrendaba una casa y nos íbamos a pasar los tres meses. Había cabotaje en esa esa época y llegaban barcos a Pacasmayo, y entonces mi hermano Roger nos apostaba quién veía qué barco llegaba. Siempre ganaba él, porque él conocía al Mantaro al Urubamba, tenían nombre de río los barcos. Años después nos dimos cuenta de que mi hermano sabía qué barcos llegaban porque leía en el diario La Unión “hoy llega…” el barco tal a Pacasmayo, salían los nombres de barcos que llegaban. Ya en ese tiempo los barcos no llegaban al muelle; a la mitad del muelle se la había llevado el mar. Había lanchones; descargaban los barcos y de los lanchones lo subían al muelle. El último verano lo pasamos en un rancho que había hecho construir mi papá en El Milagro, y entonces ahí una medianoche hubo una especie de sonido lúgubre, una cosa espantosa. Al segundo o tercer sonido ya toda la fa...

FIESTAS Y BANDAS

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  San Pedro en esa época, te estoy hablando del año 43, tenía dos bandas de músicos, y entonaban muy bien, cada vez que salía la banda yo salía con mi hermano Antenor detrás de la banda, marchando y sonaban los cuetes, los cuetes quemados caían zigzagueando y mi hermano Antenor peleando con todos los chiquillos conseguía dos carrizos uno para él y otro para mí. Entonces esos eran nuestros “caballos” de la época en que en las cowboys ganaban los buenos y todos montaban a caballo y yo podía ser El Zorro y El Llanero Solitario. Hacíamos relinchar a los caballos, corcovear; era toda una fiesta. Me acuerdo también que había verbenas para la fiesta de San Pedro. Iban las bandas a tocar, toda la sociedad asistía; y el piso que lo hacían brillar e n el mercado. B aldeaban el mercado; ponían quitasueños, unos papelitos donde pegaban unos vidrios, que sonaban con el viento. Así eran las fiestas de San Pedro, las verbenas. Tocaban marineras: empiezan con el redoblante -un tamborci...