LA CIUDAD Y LAS CASAS
Cajamarca, de esa salida de la casa de mi tía Blanquita, como decíamos en Cajamarca, que quedaba frente al Politécnico que era un colegio, pasamos a una grande que estaba en la esquina de la plaza de armas, junto a la catedral y ahí yo siempre loco-banda me moría de risa porque la banda de la municipalidad de Cajamarca no daba una nota bien. Era lo más desafinado que puede haber oído un niño de esa época.
Y lo curioso es que salía la banda y paraba , terminaba uno la cuadra y paraban. Entonces se leía la ordenanza municipal y luego empezaba la marcha hasta unas cuadras más allá. Yo me acuerdo de eso. Los seguía marchando.
La
baja policía en Cajamarca, agosto del 43, eran mulas que tenían a
ambos lados unos cajones grandazos y al medio una campana y entonces
venían con su campana sonando y botabas tu basura a los cajones, así
era.
Yo he estado pensando, en Cajamarca no sacaban basura. Por lo menos las casas donde viviamos. Tendria unos veinte mil habitantes.
Los tres barrios eran San Pedro, San Sebastian y San José. San Jose quedaba al otro lado del río. Racra (hoy llamado San Lucas) era un barrio donde llegaban los campesinos en Cajamarca.
San Pedro era el barrio más importante: “para mujeres y flores San Pedro de mis amores”.
Y para San Sebastián decían “para chicha y pan San Sebastián”.
Yo me acuerdo pues de esa época y de lo que realmente no es para uno, cuando vivíamos en esa casa grande. Después me he enterado que ahí llegó Bolívar un día que vino desde Cajabamba a Cajamarca, en que no lo conocía nadie. No llegó en olor de multitud, nadie lo conocía. Llegó a esta casa que era del padre del que fue después presidente de la república, de los Iglesias.
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