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Mostrando entradas de noviembre, 2023

LA CIUDAD Y LAS CASAS

  Cajamarca, de esa salida de la casa de mi tía Blanquita, como decíamos en Cajamarca, que quedaba frente al Politécnico que era un colegio, pasamos a una grande que estaba en la esquina de la plaza de armas, junto a la catedral y ahí yo siempre loco-banda me moría de risa porque la banda de la municipalidad de Cajamarca no daba una nota bien. Era lo más desafinado que puede haber oído un niño de esa época. Y lo curioso es que salía la banda y paraba , terminaba uno la cuadra y paraban. Entonces se leía la ordenanza municipal y luego empezaba la marcha hasta unas cuadras más allá. Yo me acuerdo de eso. Los seguía marchando. La baja policía en Cajamarca, agosto del 43, eran mulas que tenían a ambos lados unos cajones grandazos y al medio una campana y entonces venían con su campana sonando y botabas tu basura a los cajones, así era. Yo he estado pensando, en Cajamarca no sacaban basura. Por lo menos las casas donde viviamos. Tendria unos veinte mil habitantes. Los tres barr...

"REGULAR"

  En Cajamarca yo llegué a un colegio de aplicación de la Escuela Normal Rural. Era una primaria que dirigían los hermanos de La Salle. Y ahí me fue muy mal porque como era colegio de aplicación, te calificaban toda la semana, y hasta ahora recuerdo las calificaciones: excelente // sobresaliente // bien // regular // mal // deficiente Resulta que yo llevaba regular. Yo estaba muy contento por ser regular, nunca he pretendido ser mejor ni peor; pero regular era con rojo, y mis hermanos mayores eran excelentes los dos. Pero mi madre tuvo la curiosidad de ir a ver por qué yo no era excelente, y se dio cuenta de un error que había cometido mi papá. Cuando llegamos mi papá nos matriculó, y a mí me matriculó en primer año de primaria. Y yo no sabía leer.  Y entonces yo era el único alumno que llegó a segundo semestre que no sabía leer. Entonces yo era “regular” nomás.

BANDA SERRANA

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  Foto Sessarego 1946 Cuando llegué a Cajamarca ya había cumplido siete años, en ese tiempo se decía que cuando habías cumplido siete años ya tenías uso de razón. Lo primero que me llamó la atención en Cajamarca fue una banda, un día que escuché una banda diferente.  Yo había llegado a la casa de mi tía Blanca Pastor Cueva, cerca a la plazuela de José Gálvez. Sonaba un poco destemplada; yo me acerqué a la esquina y subían hacia la iglesia de San Pedro, algo que nunca había visto. Los campesinos se vestían diferente de los citadinos, se vestían con su propia ropa, hecha por ellos. Venían con unos tambores que le llaman caja, unas flautas que llaman pincullos, unos carrizos que le llaman clarines. Esa era la música. Como no tiene nada de metal, todo es de madera, mates y cosas vegetales. No era la música que yo había oído en San Pedro, una música metálica. Pero me acuerdo que las muchachas -les llamaban pallas- eran hermosas chicas que bailaban detrás de los baila...

El juez y el arco

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  Mi papá fue un juez muy querido en la provincia, inclusive en un pueblo joven, la entrada y la salida son dos arcos, parecido al arco de entrada que tiene San Pedro. En esos arquitos similares, uno dice “al maestro David Sánchez Infante”; y el otro dice “al juez Antenor Guerra García”.  Fue un juez querido. Yo muchos años después le hice a mi papá una pregunta un poco atrevida. Le dije: papá, ¿cómo se te ocurrió formar un colegio? “ Si yo no formo el colegio tus hermanos se quedan en primaria”, como la mayoría de niños de la provincia de Pacasmayo, porque no había educación secundaria. Entonces las familias pudientes mandaban sus hijos a estudiar a Trujillo o Chiclayo,y los de mejores recursos económicos mandaban a sus hijos a Lima, “pero mi sueldo no me alcanzaba para mandarlos a ninguna parte, entonces hicimos un colegio”. Ahí nacimos en la provincia, en Pacasmayo, mi hermano Roger, Antenor, mi hermano Pancho, que es menor que yo. Nacimos en San Pedro. Sampedranos,...